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lunes, 13 de febrero de 2012

lavar ajeno / leer ajeno







Era el año de 2006 o 2007 cuando por primera vez escuché la frase "leer ajeno" para caracterizar el trabajo de lectura de tesis, la frase me fue referida entonces por una amiga, quien cursaba una asignatura donde convivía con profesoras de mi colegio, el de letras hispánicas, de la Facultad de Filosofía y Letras. Ella había escuchado los sentidos clamores de estas catedráticas y de otras, que se referían despreciativamente al trabajo de leer tesis como "leer ajeno", pues las distraía de leer lo que querían (o sea leer ajeno pero no ya lo que marca la obligación docente, sino lo que indica el placer). A mi amiga la frase "le pudo", porque estaba en el último tramo de redacción de su tesis de maestría, y una se pone a pensar que a todos los que hemos hecho una tesis debería, lo menos, molestarnos esta frase.
    También por aquellas fechas ingresaba yo en un programa para contratación de jóvenes académicos como profesores de tiempo completo. Me la pasaba dando clases, investigando, redactando ponencias para congresos y artículos para publicar, y claro "leyendo ajeno", leyendo las palabras de mis alumnos de licenciatura en sus trabajos o en sus avances de tesis, o leyendo las tesis de alumnos asesorados por colegas profesores. Mientras llevaba esta vida vertiginosa escuchaba cada vez más la frase, con la misma quejumbre.
Si la docencia es la primera labor esencial de las universidades, de la UNAM por lo menos, ¿por qué la quejumbre por hacer lo que es parte del trabajo docente? Leer trabajos escolares, avances de tesis, leer tesis completitas, no es un excedente, es parte fundamental de ser docente. Ahora bien, en la UAM, en las universidades estadounidenses y en otras ser profesor es sinónimo de ser investigador, en la UNAM no, en la UNAM el profesor es uno y el investigador otro. Esta división de tareas y perfiles hace que los investigadores no perciban como esencial en sus tareas la docencia, sino como obligación contractual. Pero este tema da para otras reflexiones, y porque según mi amiga no se quejaban los investigadores, sino las profesoras.
    El asunto con la frase "leer ajeno" es que evidencia que quien la usa asume que está realizando una labor "ajena", así como la frase "lavar ajeno" implica que las mujeres deben lavar lo propio (que nunca es su propia ropa, sino la de toda la familia, al menos en nuestra sociedad mexicana), y que hay algunas que además lavan lo que otras deberían, y cobran por ello. Porque hay que estar claros, la lectura de tesis y la asesoría de las mismas impacta los sobresueldos que en forma de primas se otorgan en la UNAM, así que como a las lavanderas, lo ajeno deja dinero.
    Curiosamente no he escuchado la frase aplicada a la elaboración de dictámenes de libros, artículos, o reseñas, probablemente porque no realizo tanto esas labores, o porque hay en ellas un prestigio simbólico, prestigio que no comparte la lectura de los trabajos de alumnos.
    Hay que enmarcar la quejumbre además en la explosión matricular y la presión por un lado social y laboral, y por otro institucional para que los estudiantes se gradúen, cada vez más rápido, y cada vez en mayores cantidades. Muchas tesis, muchos avances porque hay muchos alumnos embarcados, como todo el sistema educativo, en la productivitis de títulos, graduados, artículos, libros, congresos, revistas, etc., etc. Antes la queja era que la gente no se quería graduar, ahora es que se quiere graduar, caray.
    Leer ajeno es trabajo universitario esencial, leer a los otros que son nuestros alumnos para, entre otras cosas, enmendar la escritura (de la que tanto se quejan los colegas, ¿cuántos de mis profesores me devolvieron trabajos leídos y con correcciones?, un par), para leer sus ideas e inquietudes acerca de la literatura (en este caso), para discutirlas, para saber qué y cómo están leyendo nuevas fuentes, cómo y para qué investigan. 


    De manera que leer ajeno es leer lo propio también, o acaso habrá que preguntarse por lo que encubre y adonde nos conduce la analogía: a que las tesis son "trapos sucios", que la labor de lectura es tan cansada como deslomarse lavando ropa sucia, o que esa lectura que en principio ha de ser generosa del docente para con el estudiante, es algo que aquél percibe como pérdida de tiempo. Para mí habría que enmarcar la frase y lo que aquí he expresado como parte del desprestigio que ha venido sufriendo la labor docente a todos niveles desde hace décadas y parece ser que de manera irreversible. Dejo aquí la reflexión sin aspiraciones para leer un poquito "de ajena palabra".


MdeOz

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Gran Torino en contra de lo políticamente incorrecto

Hay tanto que me gusta de esta película..., la veo una y otra vez, la escucho una y otra vez y no sólo no me cansa sino que en cada ocasión su inglés coloquial o, mejor dicho, su inglés de argot me fascina. Aquí algo de esa fascinación:
El inglés convertido en otro, en el inglés de habla común, así que uno puede escuchar desde el principio el tono del resto del film: "she was a real bitch", dice un parroquiano al doliente Walt Kowalski  (Clint Eastwood) al referirse a su esposa fallecida y de cuerpo presente...
Lo políticamente correcto ha invadido a los EU, y por añadidura al resto del mundo (recordemos el gracioso y penoso incidente sobre el timbre postal conmemorativo del Memín Pinguín y de la bocaza de Vicente Fox respecto a que los mexicanos realizaban trabajos en EU que ni los "negros" querían hacer). Conocemos bien la megalomanía estadounidense que proyecta en el resto del mundo sus fantasmas y propias aberraciones sociales, ciertamente, también ayuda a evidenciar en este caso nuestro propio racismo mal encubierto. Sin embargo, lo políticamente correcto no suprime la violencia, y éste me parece es el argumento principal del altisonante lenguaje de Walt en Gran torino. 
En la búsqueda de la palabra correcta lo que no se muestra es que se busca renombrar la distancia con la diferencia, manteniendo la distancia. Donde diferencia es "no-yo".
Gran torino recupera el revés de los eufemismos que atraviesan toda historia de nacionalismo triunfante: la metáfora de que EU es un "melting pot" de razas y culturas, es reinterpretada a partir del lenguaje ofensivo/defensivo/distintivo e identitario que se lanzan los personajes en la película. 
Con todo, el hallazgo para mí está en identificar ese lenguaje violento como esencialmente masculino, como parte del ritual que encarna públicamente el "men talk" como "manhood" en la secuencia donde Walt lleva a Thao (a quien no deja de llamar despreciativamente "toad") a la barbería italoamericana, y ahí escenifican el habla masculina como parte esencial de "actuar como un hombre" (se entiende "americano"). La efectividad del ritual se verifica cuando Thao habla con el encargado de la constructora y obtiene el trabajo al lograr la comunicación en clave masculina siguiendo el guión previamente aprendido en la barbería. Walt representa ese self-made-man, donde su lenguaje verbal es parte de fundamental de "hacerse a sí mismo hombre". Sue, la hermana mayor de Thao, desactiva esa masculinidad desde lo verbal al enfrentar y desenmascarar el "men talk" y su violencia de género. Sue es bilingüe y bicultural, ridiculiza el habla "violenta" de Walt Kowalski al llamarle "Wally", lo instruye y satiriza constantemente porque Walt habla desde los estereotipos raciales que Sue ha superado pero que padece (la escena en que los chicos negros la jalonean frente al estupefacto joven blanco, mientras ella habla de los fetiches sexuales respecto a las mujeres orientales). Sue no teme y es por eso que será castigada con la violencia prototípica de la masculinidad hegemónica: es violada por la pandilla de su primo. La violencia no está en las palabras en Gran Torino. De hecho los hombres se amenazan en la película, se jalonean, hasta que llega el momento de sacar un arma, entonces se detienen, se contienen... A Sue sí la jalonean, la vecina cuya bolsa de mandado se rompe es ofendida por unos niños con poses obscenas, a Sue le dicen "perra", en contraste el barbero y Walt se insultan felizmente como parte de su código fraternal, y entre hombres se puede reconocer a una gran esposa como una "real bitch".



sábado, 27 de noviembre de 2010

Carlos Lenkersdorf se nos fue de aquí a allá

El maestro Carlos Lenkersdorf ha dejado sus sonrisas pensantes regadas por muchos caminos y en estelas de ojos que, atraídos por lo que se esmeró en ser, van a sus palabras hechas libros --Filosofar en clave tojolabal--. Ayer en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM un sentido altar se levantó en el conocido "aeropuerto", no para recordarlo, sino para hacer saber que el maestro nos había dejado, y así quienes lo escuchamos en alguna charla o leímos en alguna entrevista elevamos una plegaria y dedicamos momentos de corazón a pensarlo.

He aquí en la Red Latina Sin Fronteras una entrada completa sobre el maestro y algunas sinopsis de su obra.

Acá una entrevista sobre la experiencia que cambió el rumbo de la vida de los Lenkersdorf en "El mundo del 'nosotros'..." Y es que a partir del aprendizaje del maya-tojolabal, Carlos Lenkersdorf nos regaló a los mexicanos y al mundo, la vía de comprensión de una sociedad de hermanos, un pensamiento nosótrico, cuyas implicaciones esperanzadoras fueron la base para que desde aquellos años el profesor de filosofía se dedicara a difundir formas de ser ancestrales. Aquí pueden descargar y leer un artículo sobre aspectos de la educación maya-tojolabal.
Que seamos un nosotros en expansión. Descanse en paz, Carlos Lenkersdorf.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

París en México y la movilización mediatizada o no





A una hora de Puerto Vallarta, en el estado de Jalisco, está un pueblito llamado Tuito. Pueden tomarse autobuses desde Puerto Vallarta que lo llevan a uno directamente a esta cabeza municipal, cuyos portales de teja son ya un vestigio del estilo de la región.
En el centro del jardín principal un gran árbol preside el pasar de la gente y la cobija del sol. En Puerto Vallarta el miope desarrollo urbanístico y arquitectónico se ha dado a la tarea de derribar árboles, las famosas parotas cuya casi mágica madera resiste el incendio entre otros. También se ha dado a la tarea de plantar palmas traídas sepa de dónde y que no proporcionan como los árboles originario la refrescante sombra ni co
ntienen con sus raíces el agua, ni anidan a las aves, las orquídeas, ni a los insectos y tipos de vida propios de estas latitudes. Las orquídeas se pueden ver a simple vista en los troncos de esas verdes majestades. Vallarta va que vuela para convertirse en el ruinoso Acapulco: pésimamente urbanizado, deteriorado el tejido social de sus habitantes a fuerza de expoliar una sola vía de negocio (no de sustentabilidad, no de gobierno), y una sola idea de turismo, la del turismo que de
ja pingües ganancias a los hoteleros de inmediato y que despoja a los habitantes del puerto de dignidad para vivir no sólo en presente sino a futuro.

Como en Cancún, en Vallarta las banquetas, bulevares, servicios y dignidad humanas florecen en la zona turística, cuyo medioambiente de aire acondicionado, spas, centros comerciales,
marina, villas, condominios y demás los prohija al amparo de multimillonarias inversiones. Se sabe que se ha dejado la zona turística porque como en la Ciudad de México, la falta de banquetas decentes y el asfalto que recuerda a una zona de guerra traen a la mente y al cuerpo de quienes usan el transporte público o tienen la desgracia de pilotar su propia nave la sensación de estar en el medio de una tormenta. Como es usual, son los peatones quienes peor pagan todo en estos enclaves de nuevas y prometedoras inversiones, sobre todo si los gobernantes dan la espalda a sus gobernados y trabajan para sus patrocinadores.

El peatón camina en el arroyo, literalmente esquiva los autos, carencia de puentes peatonales, las rayas de cebra no se conocen (salvo en la zona turística y no son cebras, cebras, pero están claramente marcados), hay parabuses pero son insuficientes y dada la arbofobia de que sufren los urbanistas y arquitectos de la ciudad pues la gente de Vallarta ya ni tienen adónde arrimarse a coger frescura y aire. Pero eso, evidentemente, no les importa, así como en la Ciudad de México los arquitectos de los espantosos departamentos de la Nápoles, la Narvarte, la del Valle y otras colonias insisten en usar un tipo de cactácea como decoración, decoración que más rápido muere que la insistencia en seguir plantándolas rodeadas de piedras: en pleno valle donde hay necesariamente otras plantitas que, irónicamente, crecen a pocos centímetros de donde muere la pobre y verde decoración. En la ciudad de León, Guanajuato, sufren del mismo mal los urbanistas y arquitectos, su locus amoenus es de muros blancos, con el verde del pasto y de unas palmas que supongo quieren semejar los estilos mediterráneos de las casas y condominios italianos y de la costa de esa región. Se trata de ser otros a como dé lugar.

Pues en medio de esta barbarie mental, mi anfitriona en Vallarta me convidó al pueblito del Tuito, para llegar ahí, hubo que manejar 40 minutos una carretera federal, en buenas condiciones, plagada de curvas que la experta conductora conoce. En estas regiones el auto, la camioneta alta y de tracción en las cuatro llantas puede ser cuestión de vida o muerte para quienes se transportan por el estado o por la ciudad inundada.

"Ahora con las lluvias --dice Marce-- estuvo cerrada esta carretera federal, se cayó el puente que une a Nayarit con Jalisco y no había manera de salir de Vallarta, salvo por avión; los hoteleros rentaron botes para que sus trabajadores llegaran". Lo dice y me recuerda las narraciones de mis padres, él de Coyuca de Benítez, Guerrero, y ella de Tapachula, Chiapas: "Cuando se crecía el río o caía una tromba nos trepábamos a un árbol y veíamos pasar chozas, vacas, puercos, gallinas, ramales, veíamos pasar comida y gente sin poder hacer nada, hasta que se bajaban las aguas", tranquila afirmación de cualquiera de los dos que recordaba con nombre y genealogía a alguno perdido en una creciente sin fecha pero con testimonio. Así, Marce, se contraria cuando me dice que su vecino detesta un árbol que ella protege a todo trance: "Que hace mucha basura", lo dice con sorna. "Este año hay muchos mosquitos de esos de 'bolita', quizá es que hubo pocos sapos, siempre con las lluvias salen y aunque a mí me dan cosita y se les ocurre ponerse en mi puerta de donde tengo que espantarlos, pues hacen su función", y Marce no es botánica, ni zoóloga, ni ambientalista, no, es diseñadora, enseña en la licenciatura de diseño que también coordina en el Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara --la misma a quien el gobernador del estado se niega a dar los fondos que la federación asignó a la institución educativa--.

Al Tuito fue Marce porque el director de la Casa de Cultura del Tuito, el dr. Ayotl, desea someter un proyecto cultural sobre la mexicanidad para obtener una beca, y los alumnos de diseño realizarán el proyecto como una práctica: tomaron fotos, pulirán la información, harán un catálogo, hicieron video, diseñarán folletos informativos, etc., ahí en el Tuito conocimos el Hotel el jardín del Tuito, que dirigen Lorena y su esposo, un par de franceses provenientes de París, ella es diseñadora y decidió cambiar de vida. "En México es fácil crear, porque es una cultura muy creativa, está llena de expresiones artísticas, de colores". Lorena y su esposo remodelaron una casa y ahora cuenta con tres suites deliciosas por su decorado y ambiente, la casa-hotel-jardín cuenta con una recepción y lobby generosos y comunitarios, uno pasa de la cocina al bar y del bar a la sala de estar y al showroom donde se expone la ropa diseñada por ellos mismos, junto con una mesa espléndida en herrería y vidrio, decorada y que se antoja envolver y llevar. Lorena y su esposo hicieron un mapa turístico del Tuito pueblo fundado en el siglo XVI y que no tiene información para los que llegan; su folleto incluye información sobre los jardines botánicos y sobre una playa cercana. Prefieren los huéspedes mexicanos porque "son gente de mucho respeto". Lorena se ríe cuando le pregunto si piensa regresar a París, dice que de visita a ver a su familia, como turista, pero está muy feliz en el Tuito. Su casa cuenta con un jardín variado, amoroso y cuidado, con una piscina, estacionamiento, terraza y cocineta: "No tenemos restaurante, porque no queremos quitar el trabajo a los demás, aquí hay muchos lugares donde la gente puede comer bien, así que pueden traer su comida y calentar aquí". Lorena dice que quiere ayudar, por eso cuentan con una estación meteorológica que registra la lluvia en el municipio, según ella el río se ha desplazado desde hace cien años y ahora se está secando. A diferencia de muchos extranjeros y muchos de ellos franceses que he conocido, el agua no le ha caído mal, ni la comida, ni nada, lo que parece que no tolera es la contaminación urbana, la falta de respecto, Lorena nos instruyó mucho: el pueblo tiene 3500 habitantes de los cuales 10 tiene más de cien años, para ella algo hay en esa longevidad; sobre las propiedades de la madera cinacacao de la cual está hecha una de sus escaleras: cuando los españoles llegaron, se percataron de que la madera era a un tiempo flexible y dura; la madera gustó a la reina española y a decir de Lorena cuando vas a Madrid, en los palacios las puertas y muebles están hechos de la misma madera, la madera salía de Tehuamixtle a 40 kms de Tuito, una población famosa ahora por su playa, tranquila y agradable. Lorena nos alecciona sobre el follaje azul del cinacacao sobre el hecho de que muere sin desplomarse y alcanza los 300 años de edad. Los jóvenes estudiantes que escuchan se sorprenden del conocimiento científico que sobre la región despliega la "extranjera". Ella diseña, no sin consultar a los lugareños, preguntar, investigar, quiere ayudar, como ya he mencionado y no hay manera de que la ayuda sea real si no se practica con humildad y solidaridad. Me despedí, no sin antes preguntar si aceptaba tarjeta de crédito, y me compré uno de sus vestidos, la boa rosa que venía con él, ya era demasiado para mi propio sentido de la moda...

Pero el Tuito no sólo guarda este otro jardín-hotel-casa, en la propiedad que renta el Dr. Ayotl, se cocina el proyecto de talleres sobre la mexicáyotl, y uno de sus ayudantes es Roberto Adame Barriga, oriundo de Páztcuaro, Michoacán, y dentista de profesión. Él dice que ya se jubiló, Roberto, "a ojo de buen cubero" no tiene más de 40 años para mí, la profesión ya no lo llenaba espiritualmente, así que la dejó y decidió migrar a Vallarta y de ahí al Tuito con el dr. Ayotl, porque le interesaba el arte y se halló un camino, el suyo. Roberto dice que está feliz y que aunque no sabe si regresará a la "dentisteada" sí sabe que por ahora está bien en Tuito.

jueves, 22 de julio de 2010

De cómo hoy amanecí leyendo a México o para volver a escuchar "Find me somebody to love". A los mexicanos nos gobierna la felonía.

Millones conocemos esta canción del grupo de rock Queen. Muchos sabrán que es una pieza de rock inspirada en el gospel, la letra no sólo es fuertemente religiosa sino que los arreglos y coros me inspiran justamente las sensaciones de retraímiento y soliloquio deseperanzado a veces del gospel. Y así la grandiosa voz de Mercury no me habla ya de un vano dolor sobre el "amor" de pareja, sino del Amor con mayúscula, el que se busca en Él. Una solicitud expansiva: Amor que es Esperanza, de suerte que a un tiempo para mí se pide y se exige, se ruega y se reclama en medio de la desesperación. Y es que la voz del creyente sólo atina a ennumerar --como hacemos todos-- lo que ha hecho, su conducta, su trabajo creyendo, hace el recuento de los trabajos y los días de su fe, igualmente ennumera su sufrir. ¿Y quién no puede hoy hacer este ejercicio en México?

México hecho trizas por la violencia, pisoteado y llagado no por la enfermedad sino por sus gobernantes y los poderosos que son los ricos y todos que ya son lo mismo, todos insaciables como monstruos mitológicos o bíblicos que aparecen al principio y fin de los tiempos, al borde del fin del mundo.

Sea quizá por estas características que el gospel influyó fuertemente en la música de protesta durante la lucha por los Derechos Civiles en los Estados Unidos. Marchar y entonar canciones sencillas, sentidas, profundas, literalmente clamores no escritos, sino repetidos en las voces de todos, resonados, recordados, haciendo visible ese mundo que no se pide, ese mundo que se exige porque sin él no hay esperanza. ¿Hacia dónde marchan los que marchan por las calles de México?, mejor aún ¿desde cuándo marchan los que marchan por las calles de México y del mundo?, ¿hace cuánto que marchan, side by side, gritando hacia el futuro, un futuro: “Before I’d be a slave/ I’d be buried in my grave”.

Y así es como hoy me sobrecogió pensar y sentir y cantar a Queen:

Can anybody find me somebody to love?
Each morning I get up, I die a little
Can't barely stand on my feet
(Take a look at yourself) I take a look in the mirror (In the mirror) and cry (And cry)
Lord what you're doing to me? (Yeah, yeah)
I have spent all my years in believing you (Ooh, believing you)
But I just can't get no relief, Lord
Somebody, (Somebody), oh somebody (Somebody)
Can anybody find me somebody to love?

Desde hace décadas algunos mexicanos --el pueblo, para mejores señas-- nos levantamos y morimos un poco, muchos, millones, 60 (SESENTA MILLONES DE POBRES) apenas pueden sostenerse en pie. Y se miran en el espejo --¿de la Historia?, ¿del presente?, de 1810, de 1910-- no para reconocerse, sino para llorar(se), esta imagen no deja de ser terrible por su simbolismo, qué reflejo se mira cuando el llanto nos nubla la vista, qué reflejo distorsionado, deforme de nuestro rostro, como cuando Canio llora sobre su maquillaje de payaso en la ópera, fundiendo con sus lágrimas tibias y dolidas de hombre la máscara deformada a su rostro. Tanto tiempo --¿cuánto?-- hemos creído, hemos tenido fe, pero ya no es posible, no hay alivio alguno.

I work hard (He works hard) every day of my life
I work 'till I ache my bones
At the end (At the end of the day) I take home (Goes home) my hard earned pay all on my own
(Goes home on his own)
I get down (Down) on my knees (Knees) and I start to pray (Praise the Lord)
'Till the tears run down from my eyes, Lord (Ooh, Lord)
Somebody (Somebody), ooh somebody (Please)
Can anybody find me somebody to love?

Trabajamos duro, trabajamos duro todos los días..., ¿por qué debemos decir en voz alta que trabajamos duro todos los días?, quizá sólo para hacer más evidente la arbitrariedad: si trabajamos todos los días, si todos los días se acumula riqueza sacada de la carne de este pueblo, por qué a pesar del dolor, al final del día nada queda para llevar la frente en alto, al final del día además del cansancio que pesa sobre los hombros, una fuerza de espanto nos doblega y obliga a hincar, a pedir de nuevo entre lágrimas.


(He works hard) Everyday (Everyday)
And I try and I try and I try
But everybody wants to put me down
They say I'm goin' crazy
They say I got a lot of water in my brain
I got no common sense
I got nobody left to believe (He's got nobody left to believe)

Ésta es la estrofa más estremecedora a la luz de esta mi estrafalaria lectura: se intenta, todos los días, una y otra vez, incesantemente pero esa misma fuerza de espanto que llena de desesperanza ahora aplasta, "Dicen que he enloquecido, que sobra agua en mi cerebro, que no tengo sentido común", así, más o menos suenan las sinrazones de nuestros gobernantes y funcionarios y empresarios y poderosos: nos desprecian, nos minimizan, nos acallan...

(Ooh Lord)
Oh Somebody, ooh (Somebody)
Anybody find me somebody to love?
(Anybody find me someone to love? )
Got no feel, I got no rhythm
I just keep losing my beat (You just keep losing and losing)
I'm ok, I'm alright (He's alright, he's alright)
I ain't gonna face no defeat (Yeah, yeah)
I just gotta get out of this prison cell
Someday I'm gonna be free, Lord (One day I'm gonna be free, Lord)

Y después de trabajar duro todos los días, después de llorar y pedir, y exigir, e intentar, después de levantarse una y otra vez, lo único cierto parece ser que uno comienza a perder no sólo el cuerpo, sino la esperanza: nos quedamos sin ritmo... Aún así "No enfrentaré ninguna derrota, basta con salir de esta prisión...", y la voz puede hablarnos de la prisión del cuerpo, libre algún día en la muerte, o de esa otra libertad que han vislumbrado los pueblos cuando marchan, cuando trabajan, cuando aman.

Desde hace décadas el despojo de siempre, el de los insaciables hacia los que trabajan duro todos los días, es la política misma del estado mexicano. Nuestro Estado nos persigue, nos despoja, nos asesina de múltiples maneras, sin receso, con la rabia del profundo desprecio, nos hecha los perros. Y nos somos algunos los que sufrimos las tarascadas de este Estado Can Rabioso, no, son los de siempre, los de siglos. Hay --ya no puedo explicármelo de otra manera-- una afán de exterminio, de acabar con los pueblos originarios, quizá porque su mera existencia evidencia la usurpación. Y luego de ellos, todos los demás..., y se dirá que exagero, que sobra agua en mi cerebro, porque si bien por una parte está esta lucha feroz del Estado, por otra están las voces convencidas de que no es tan grave, de que la violencia es resultado del éxito, de que nos matan por nuestro propio bien, de que nos despojan de la dignidad porque ésta impide el progreso.

Hoy ya no cabe duda para mí, la Suprema Corte de nuestro país comete felonía contra los trabajadores, legitima que se les hurte lo dado, lo trabajado duro, todos los días, ordena y manda que se les hurte el futuro. Y si lo pensamos desde el Fobaproa no recibimos de éstos y de todos sino felonía. No somos únicos, no, en España las reformas laborales van en la misma dirección, la diferencia es que allá se ha hecho un llamado a la Huelga General; y no es sólo España, es Europa entera..., y en China (donde parece que se hace todo lo que se consume en el mundo) se gobierna igual y se reprime igual. Y aquí hay quien se ríe, quien desprecia a Cayetano Cabrera, ingeniero del Sindicado Mexicano de Electricistas, pero se indigna por la huelga de hambre de los presos políticos en Cuba.

Será ruego, será orden: "Find me somebody to love"
Será la frase retórica como la bíblica de hallar un hombre justo..., sabiendo que no se lo hallará.

miércoles, 30 de junio de 2010

Atenco, Atenco, Atenco...


Hugo me dice que no, que no consideremos que la Suprema Corte de inJusticia de la Nación se ha vuelto de Justicia finalmente..., no es un "triunfo" de la abstracta justicia que "inspira" --nunca por lo regular, a veces como ahora sí-- a los magistrados, es un triunfo de la movilización, de la organización: América solicita asilo político en Venezuela y atrae la atención internacional hacia la injusticia y desvergüenza con que el Estado Mexicano oprime al pueblo que dice gobernar; premios nobel suscriben una carta dirigida a FCH en atención a los presos políticos de Atenco y las condenas que, por absurdas dejan ver "a las claras" la violencia y escarmiento que se quiere dar a quienes se encuentren en el camino entre la ambición insaciable (necesito deletrarlo para atraer sus ojos: in-sa-cia-ble) de los poderosos y los bienes que ambicionan: más de cien años, emblemático número el de la condena que pesaba sobre Ignacio Valle si pensamos que estamos en el 2010, si pensamos que la justicia social no sólo se ha ido aplazando a lo largo de las últimas década, sino que ahora no es tema de política, el tema es la atronadora tonada del despojo. No es un triunfo de la SCJN, sino de la presión que supieron ejercer quienes apoyaron a estos 12 presos políticos, se organizaron, lograron reahcerse de su derecho a tomar la palabra, a levantar la voz...
Tuvieron que pasar cerca de 4 años, gestiones, y atraer la reprobatoria mirada internacional hacia México para liberar a quienes no debieron ser encarcelados, con esto se conforma nuestro pueblo desde siempre, con la liberación de algunos, es decir, con la "enmienda" de una injusticia, nunca con la justicia propiamente dicha, que implicaría el castigo a los violadores de las mujeres de Atenco, el castigo a las autoridades responsables de la violación a los derechos humanos de los pobladores, el castigo a quienes dictaron dichas condenas

Abajo, la escritura conmovedora de Adolfo Gilly, pieza retórica impecable, pues la altura moral de quien la suscribe es no la voz de la conciencia, sino la de la memoria viva de quien padeció la injusticia y vivió la rectificación por la misma vía que ahora lo hacen los de Atenco..., desde esa altura moral Adolfo Gilly dirige una carta "respetuosa" a los magistrados, recordándoles lo que miran todos los días en el recinto donde "hacen justicia", los murales sobre el 68, los zapatos huérfanos, la persecución, la fuerza sobre el débil. Los presos ferrocarrileros cuyo delito fue ejercer su derecho.

La verdader altura de la carta de Gilly no es para mí solo la que clama por la liberación de los 12 de Atenco, sino también la que toma a Atenco y a sus presos como tribuna para hablar de la lucha milenaria del pueblo: "El único 'delito' que había cometido ese pueblo, ustedes bien lo saben, era el que viene cometiendo el pueblo mexicano desde tiempo inmemorial: defender sus tierras, sus aguas y sus bienes contra la usurpación y el despojo."

Y es que esa frase admonitoria "ustedes bien lo saben" lo es todo: ¿cómo negar el amparo a sabiendas de que el derecho se disfrazó perversamente de delito?, afirmar que los jueces saben y que lo saben a profundidad, sin duda alguna, es indiciarlos para lo pasado y para lo futuro, acorralarlos (casi al final repite el recurso). Y qué decir de las preguntas retóricas que salpican el texto... otras cercas bien colocadas que orillan al lector y aún más "respetuosamente" a los magistrados a someterse al juicio implacable de la memoria de los pueblos. Y así, lo que era una carta de petición, iniciada desde una humilde enunciación se va elevando sin dejar el tono morigerado, para concluir con la voz henchida: "En derecho y en conciencia, quieran dictar ustedes la libertad inmediata de los 12 presos de San Salvador Atenco", a estos hombres les asiste el derecho y a los magistrados la buena conciencia, sin la cual no hay derecho sino injusticia; y la aplicación del derecho se vuelve un acto de voluntad que se enuncia en un modo de lo deseable, de lo futuro, pero en este contexto casi de la demanda entredientes: "quieran ustedes"...

En seguida, el magnífico texto...



Con el debido respeto

Adolfo Gilly

A los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Señores magistrados:

Me atrevo a dirigirme a ustedes, siendo casi lego pero no del todo en doctrina jurídica, para tocar el caso de los 12 presos de San Salvador Atenco, que con ese nombre han quedado ya en las crónicas de esta primera década del siglo y posiblemente con ese mismo pasarán a la historia jurídica y social de nuestro país. Así también quedaron con nombres genéricos los presos ferrocarrileros –11 años estuvieron encarcelados Demetrio Vallejo y Valentín Campa sólo por haber encabezado una huelga– o los presos del 68, que salieron de Lecumberri en 1971 libres de culpa y cargo, pero despues de tres años de encierro totalmente infundado.

Esos procesos contribuyeron a corromper nuestro sistema jurídico y a destruir la confianza en la justicia como recurso último ante los abusos del poder. A historias como esas pertenece el caso que ustedes tienen bajo juicio. ¿Es que no se han terminado? ¿Es que tendremos presos de Atenco por años todavía? ¿Van ustedes a avalar con su voto las atrocidades jurídicas, procedimentales y morales de las instancias inferiores?

Tengo la debilidad de esperar que no, que esta vez no, que el voto de cada uno de ustedes pondrá un hasta aquí a esa historia oscura y repetida que, extraña paradoja, está descrita y condenada en los murales de José Clemente Orozco y de Rafael Cauduro en ese mismo edificio donde ustedes estudian los expedientes, deliberan los casos y dictan las sentencias. Miren una vez más, les pido por favor, el gran mural de Cauduro en el cubo de la escalera. Allí está pintada la represión de 1968, las cárceles adonde fueron a parar los estudiantes, las torturas a las que fueron sometidos, la policía cargando sobre ellos, los muertos, la sangre y los zapatos huérfanos en las calles.

El 4 de mayo de 2006 esas escenas se repitieron, a la debida escala, en un pequeño pueblo del Estado de México, San Salvador Atenco. Sobre él se desató la violencia sin frenos ni medida de miles de policías que mataron, golpearon, robaron, vejaron y violaron. El único delito que había cometido ese pueblo, ustedes bien lo saben, era el que viene cometiendo el pueblo mexicano desde tiempo inmemorial: defender sus tierras, sus aguas y sus bienes contra la usurpación y el despojo.

¿Cual es entonces el delito punible? ¿A quién mataron, a quién robaron, a quién violaron los 12 presos de San Salvador Atenco? ¿Qué bién juridico, cuál principio de justicia se tutela con las sentencias que han recaído sobre ellos?

La cárcel es dura, sobre todo para quienes se saben inocentes. Hace pocas semanas estuvimos de visita, junto con Julieta Egurrola y Daniel Giménez Cacho, en el penal de Molino de Flores. Pudimos conversar con los nueve pobladores de Atenco allí encerrados desde hace cuatro años. Son jóvenes, son gente de trabajo. No se han dejado destruir por el encierro largo e injusto.

¿Pero por qué les estan destrozando sus vidas y las de sus familias, a ellos y a los otros tres que están, peor aún, en la cárcel de alta seguridad del Altiplano?

El proceso de San Salvador Atenco se ha convertido en un caso ejemplar. Sentará jurisprudencia. Nos dirá a todos, también a ustedes, cuál es el lugar y la imagen del supremo tribunal de la nación en estos tiempos terribles que México atraviesa.

En derecho y en conciencia, quieran dictar ustedes la libertad inmediata de los 12 presos de San Salvador Atenco. No permitan que la venganza siga tomando el lugar de la justicia en esta tierra mexicana. Ojalá. Esa es mi tenue pero terca esperanza.

Reciban mis atentos saludos.


martes, 18 de mayo de 2010

#jefediego o de cómo el secuestro se ha vuelto en espectáculo de siete pistas

La "desaparición" del Jefe Ciego --eufemismo de secuestro y eufemismo de Diego Fernández de Cevallos, respectivamente-- ha tenido ocupado el ingenio en twitter y en las redes sociales; de misas en Acapulco, rezos y hartos golpes de pecho panista --¿golpes de culpa?-- a autocensura, a chistes y finalmente la indignación e indiferencia, serie de movimientos del alma practicados cada vez más por nuestra sociedad. Hay quien se sorprende o manifiesta su magnanimidad frente alas opiniones de quienes exhhiben su deseo violento, vengativo o sanguinario de que DFC aparezca como muchos otros secuestrados... o no lo haga, como muchos secuestrados. Y es que en una sociedad donde la justicia social ha sido postergada desde hace..., curiosamente doscientos años (más si no atendemos a las conmemoraciones), no hay un marco moral para exigirle a esta sociedad que se eleve por encima de sus propias miserias y pida de manera consensuada el bienestar para quien ha tenido el bienestar que ha negado a millones. Así que mientras unos se regodean en la (aparente) desgracia de la familia o del propio secuestrado, otros elaboran teorías acerca de adonde nos conducirá este suceso.
Personalmente me llamó la atención la rapidez con que FCH se apresuró a mencionar lo que sucede en México con lo que sucedió en la Colombia de hace algunos años, sobre todo porque hasta hace una semana en México no sucedía nada en términos de descomposición social, todo era una natural guerra con el crimen organizado, prácticamente los más de veinte mil muertos confesados/asumidos eran algo natural, y hace años FCH declaraba contra lo afirmado en Forbes por el Chapo que él podía transitar por todo el territorio, que México estaba gobernado por el Estado y no por el narco ni el crimen organizado que viene con él. Parece que en nuestro país el gobierno y la realidad social cada vez tiene menos timing: para el grupo Bimbo y los oligarcas que protegieron a Marcial Maciel todo era un rumor y ataque de los medios contra la Iglesia; para el gobernador de Jalisco la píldora del día siguiente en caso de violación debe prohibirse porque lo que interesa es el probable cigoto por encima de la vida que ya existe, traumatizada, destrozada a manos de un criminal, no queda claro que lo que se discute no es derecho a la vida (cuestión que no es discutible), sino el derecho a decidir de las mujeres, ese derecho que debiera ser inalienable pero que, junto con otros --que también debieran ser inalienables-- no son sistemáticamente negados o pisoteados, regresamos cada vez más siglos en este sentido; lo que era un resfriado se hizo pulmonía, lo que era un secuestro (de Paulette) se transformó en probable homicidio que terminó en accidente, mediando la inepcia; y lo que era una rueda de prensa terminó en ridículo si era posible hacer más el ridículo, claro y luego están los niños asesinados en retén que no era retén, niños que no eran niños sino civiles en un fuego cruzado, como estudiantes, como trabajadores que salieron a lonchear y perecieron bajo las balas de un soldado, pero la realidad se niega a entender que todo es un problema de percepción, ni el aceite ha subido estratosféricamente, ni el desempleo (subempleo, pauperización profesional, etc.) son la realidad. No, entiéndase, la realidad algún día alcanzará el timing mental del gobierno.
Aquí artículo del New York Times para quienes creen que cuando la crítica se esgrime desde allá sí es crítica, y para quienes nomás gustamos de contrastar, pos helo aquí, citado por Hernández.
http://nyti.ms/9dJPf0


lunes, 10 de mayo de 2010

Pauperización profesional y desempleo

Hace cuestión de una semana, estuvimos conversando con un amigo, el tema fue el desempleo. Este tema no tiene límites claros y su amplitud permite abordar los problemas sobre las organizaciones obreras, sobre las políticas del Estado respecto de la materia laboral, la legislación de un Estado que propende a pauperizar a su población con la vocación cínica del que no gobierna, ni administra sino que se enriquece empobreciendo a quienes se puede y olvidándose de los pobres.
El asunto del desempleo así visto por mí tiene que ver con la pauperización como proceso en el que se despoja a las personas no sólo en términos financieros de las posibilidades de comodidad, para mí el despojo es mucho más profundo y amplio. Ya es tremendo pensar que los padres de algunos de nosotros, que ahora rondan la sesentena de años, pudieron emigrar del campo a la ciudad y con el producto de su trabajo sostener familia, vacaciones, educación, salud, adquisición de bienes o negocios; pudieron y lo hicieron sin mucha o sin ninguna educación formal universitaria o técnica, mientras que algunos de nosotros, hijos de esos padres, con cuatro o cinco veces mayor preparación formal no llegaremos a obtener ni siquiera la mitad de esa vida que vivimos. No se trata de dar lecciones del por qué o cómo sucedió esa pauperización, se trata ahora ya aquí de qué hemos hecho con ese colapso y de cómo vivimos nuestro propio proceso de despojo, ahí es donde me parece hay que indagar. No sólo podremos estar frustrados o encabronados como los personajes de The Fight Club, no, sino que parece que perpetuamos la pauperización como medio de subsistencia. Ahora queremos lo mismo o mucho más sin hacer nada, lo queremos ya y no queremos que nos pidan cuentas de cómo logramos obtener, sí, se trata de obtener en términos de ganancias.
Nosotros, los hijos de esos padres, vivimos la pauperización de las empresas que, como nos contaba este amigo, te hacen entrevistas de dos días, casi 8 horas de entrevista, en la que desean hacerte pruebas diversas, donde aplicas tus conocimientos a problemas vigente y reales de la empresa, pa pronto, "Haznos este plano, calcula estos costos, proyecto tal asunto", trabajo disfrazado de entrevista; trabajo disfrazado de "becaría", de "servicio social", trabajo que se trata con desprecio, la talacha mentada, pero que es por desgracia y porque así es, fundamental. Aunque se quiera "alguien" debe medir, pesar, hacer las cuentas, dibujar, buscar proveedores en un proyecto de arquitectura; alguien debe saber español al punto de conocer la gramática, la sintaxis, las reglas de puntuación, el estilo, para revisar documentos cuyo rostro al mundo son esas pendejaditas, esas minucias, o como solía decir un director de reconocido Festival Cultural de la ciudad de México: "Eso nomás es poner puntos y comas". Y aquí es donde viene el asunto de cómo estamos viviendo esta pauperización profesional, porque la trabajadora doméstica lo mismo que el albañil o el artesano han ido construyendo formas para resistir ese despojamiento, estrategias que van desde el "Uh, no señito, eso le va a salir más caro", hasta "No, me hace daño lavar sin guantes, señito, soy propensa a la artritis, pero si usté me compra los guantes yo le lavo todo lo que quiera", "Es que los viernes está retedifícil", "Es que ya subieron los materiales desde aquella vez que me preguntó que cuánto", "Mejor págueme en efectivo, porque yo no sé cambiar cheques", etc., y sólo enuncio las verbales. Me parece que esas prácticas entrañan no sólo resistencia, sino en ocasiones hasta lucha franca para sobrevivir en una sociedad que los mira con desprecio o que los ignora sistemáticamente. Pero, los profesionales egresados de universidades no poseen esta sabiduría, no, somos capaces de hacer becarías, servicios sociales, ayudantías, trabajos por efectos curriculares (qué bonito se lee, el léxico y su semántica son inversamente proporcionales a la explotación que desean ocultar), no durante 3 meses, sino durante años.
El asunto es que quienes promueven y hacen uso de estos mecanismos son otros profesionales: conscientes de lo que se requiere (medir, pesar, proyectar, saber), conscientes de que quien posee esos conocimientos es otro profesional, conscientes de que ese saber es imprescindible para llevar a cabo las tareas necesarias, es decir, están conscientes de que eso que piden y exigen, ahora hasta en las entrevistas, es trabajo y que eso debe pagarse como tal, pero prefieren empobrecer no sólo los tabuladores, sino empobrecer la profesión misma. La novia de nuestro amigo nos narró que en un anuncio se requería una arquitecta entre 25 y 30 años, excelente presentación, buen cutis (¿válgameeeeee?!), y que tuviera disposición para persuadir al cliente..., casi nos quedamos sin palabras, casi, es decir, que ahora se trata de que una profesionista venda lo que desde la época de los hombres de piedra ha sido valorado por los hombres de piedra: el cuerpo, no digo la belleza física, porque sería decir mucho de los hombres de piedra actuales, digo, el cuerpo, la carne. Entonces, se dijo, mejor que alquilen a unas acompañantes y no arquitectas que han invertido años en su preparación y no precisamente física; yo apuntaba que el problema de las acompañantes era el costo, su profesión no se ha pauperizado como las demás, una acompañante que trabaje en esos servicios se ha ganado de muchas maneras no llamarse prostituta ni teibolera, y seguro cobra por hora lo que una arquitecta cobra por semana (espero).
Ahora bien, ya es grave que se quiera escamotear el trabajo, y más grave me parece es que los profesionales dadas estas prácticas dejan ver claramente que los fundamentos éticos de las profesiones no sólo han hecho agua, sino que no se les extraña, es más, parece imbécil aludir a ellos para el caso de los médicos o de los abogados por mencionar profesiones liberales por antonomasia; lo mismo se puede decir del caso de los profesores. De las profesiones queda el estilo de vida prometido, la respetabilidad prometida, el ocio que aguarda al final o en el medio de la carrera profesional... Creo que va siendo hora de imitar a los gremios sabios que defienden su dignidad laboral como pueden y han podido, se dice en broma "toda consulta causa honorarios", sólo en broma.
Otra forma de pauperización profesional es contratar a un arquitecto para hacer diseño, albañilería, urbanística y arte objeto, todo en uno, ya muchos sabemos las variantes de una frase como: "Ya que estás haciendo camotes, por qué no de una vez los embalas", esto de querer ahorrarse dos o tres contrataciones más, al fin que por contigüidad la gimnasia y la magnesia se intercambian. Ante estos fenómenos ha surgido también un tipo de sujeto social que si tiene la pasantía de dentista pues qué tanto es tantito que ejerza como "médico general" y luego que hasta monte consultorio, dé asesorías ginecológicas o lo que se le venga a la cabeza. Se han visto y padecido casos, los más jóvenes ahora cada vez más propensos a "inflar" el curriculum: a una charla se le llama conferencia, a una conferencia, seminario; a responder una pregunta, asesoría; a dar cursos sin paga, "contratación por efectos curriculares". Las palabras, los nombres, la manera en la que vamos objetivando la cultura, en la que vamos haciendo cultura.
Repensar el trabajo, el empleo, las palabras con que nombramos a esas jornadas de 14 horas en Walmart, esas 14 horas de becaría o de ayudantía, repensarlas hace relevante lo escrito y dicho en el ámbito de las luchas sociales y movimientos obreros de los siglos XIX y XX, ¿qué es el trabajo?, ¿para qué se trabaja?, ¿qué es la riqueza?, ¿para qué la generamos? Y más aún a la luz de las reformas legislativas que se pretenden llevar a cabo en materia laboral en nuestro país.

Reflexión de Arnaldo Córdova

lunes, 12 de abril de 2010

La Iglesia católica no está en crisis, sólo que ahora está a la vista




¿Qué hae este clérigo?, ¿qué parece que hace a la luz de las acusaciones que le llueven a la Iglesia católica? Es la imagen de una revista alemana, y el reportaje completo para quien desee leerlo, "La Iglesia hoy", una sugerente portada que insinúa la pederastia de la que se acusa a cientos de clérigos. Pero la Iglesia no está en crisis, es decir, no atraviesa en nuestros días por problemas, no, simplemente está al descubierto gracias al desarrollo de la protección de los derechos de los infantes, gracias a que la discriminación hoy en día es considerada un acto que lesiona los derechos humanos, ha sido gracias a que algunos estados --no el mexicano por supuesto-- han avanzado en la protección de sus ciudadanos que instituciones autoritarias y retardatarias como la Iglesia católica son exhibidas por los débiles de siempre, los que tradicionalmente no tenían voz, en este caso los infantes y jóvenes. Nada nuevo, pues ¿podrá creerse que apenas durante el siglo XX la Iglesia católica haya cobijado a criminales?, ¿podrá creerse que apenas recientemente la Iglesia pasa por encima de sus propias víctimas?

martes, 6 de abril de 2010

Almost Alicia... y Tim Burton



















Hace casi un mes fuimos a ver Alicia, más precisamente Tim Burton's Alice in Wonderland, y debo hacer esta aclaración porque he escuchado todo tipo de comentarios sobre esta película que me han hecho revisar mis impresiones y varias opiniones en la Red (una que me atrajo sobre todo puede leerse aquí). La película en 3D me cautivó no sólo por su realización visual, por la experiencia que brinda la tecnología de sentirse caer con Alicia por esa madriguera llena de objetos flotantes, o contemplar la naturaleza maravillosa, sí, la tecnología ayuda, pero no lo es todo (caso de Avatar, donde la tecnología fue muy importante).


El caso de la Alicia de Burton tiene que ver no sólo con que acudimos al cine a ver el trabajo del director, sí, vamos a ver la versión que tiene de la obra de Carrol, pero para mí fue la evidencia contundente del "equipo" o "colectivo" que es Tim Burton..., me explico. La tradición romántica depositó en el genio creador la responsabilidad de la creación, el talento residía en el individuo, y es culto al creador obnubiló no sólo a los demás que colaboran y son parte de la obra, sino también al público, incluso hay momentos en que la obra dejó de ser importante a la luz de la imagen adorada del hombre de talento. La mera suposición de que una obra emerja de la creatividad compartida sigue siendo algo a lo que no resistimos, y aún aceptándola el hecho de que Burton trabaje "siempre" con Deep y su esposa y la música se la haga "siempre" el mismo sujeto parece ser argumento (no sé de qué tipo) para inferir que el filme no es tan creativo, como si conocerse fuera en detrimento del trabajo propuesto, como si el director debiera construir un nuevo equipo para cada proyecto y bregar con las personalidades de sus nuevos colaboradores..., es curioso que este razonamiento se haga en función sólo de Burton y no respecto de Deep o de Elf.

Mantener la productividad en un equipo de trabajo no me parece algo que deba despreciarse, de hecho, me parece que uno asiste al cine de Tarantino, de Burton, de Eastwood, porque interesa lo que ese director o director-equipo (caso de Burton) tiene que decir. La novela de Carroll interesa en la medida en que ha sido reinventada en este director-equipo; pues otro argumento --que solemos esgrimir los lectores-- es que la película no sigue a la obra literaria..., curioso, en el caso de Muerte en Venecia, de Visconti, hay un juicio de excepción, que si los actores, que si el arte, que si, es decir, aquellos "accesorio" como la tecnología parece ser el punto fuerte en Visconti, pero no para Burton, no...

Dejémonos de juicios que no hablan de la película sino de nuestra propia idea de lo que debe ser el cine (idea por demás estrecha y contraria al espíritu del arte libre), Alicia de Burton ofrece la posibilidad de hacer hablar de nuevo para las generaciones que leyeron y para las que no, una obra cuya lejanía temporal e ideológica debería precisamente hacerla de difícil acceso. Burton no revive un clásico --por definición los clásicos no mueren--, y eso fue el reto, Burton-Carter-Deep-Elf nos regalan su exclusiva visión de un clásico y eso es lo que vamos a ver, la Alicia de Carroll hay que leerla, ni modo. Y para quiens disfrutamos la literatura por lo que es y no por lo que no es, quizá también deberíamos disfrutar la Alicia de Burton por lo que es y no por lo que no puede ser. De hecho, parte de lo que se hace en un caso como este (Charlie y la fábrica de chocolates, etc.) es corroborar el estilo de Burton-equipo, como hacemos al ver una y otra vez Infamous Bastards, Kill Bill (1 y 2), Gran Torino, Wall-e, vamos a gozar el estilo que ya conocemos de Tarantino, de Eastwood, de Pixar..., de hecho lo que más valoraremos serán los matices de humor en Tarantino, el atrevimiento temático que se refleja en el lenguaje de Gran Torino y el reconocimiento de lo humano en el adorable robot que por una suerte pixariana es el último reducto de lo que se supone es nuestra condición.

Almost Alice..., atravesando toda la película esta frase nos conduce más que a la Alicia de Disney, a la de Carroll, donde el miedo a ser es uno de los ejes, Alicia alcanzar a ser ella misma, dejar esa condición de "almost". Y en un mundo donde la queja se ha instalado y el conformismo sustenta nuestro inmovilismo, la frase no puede ser más oportuna: casi hombres, casi libres, casi ciudadanos, casi..., una condición sin lugar a dudas repugnante.

viernes, 12 de marzo de 2010

Soy el héroe de la historia. No necesito que nadie me salve




En la voz de Regina Spektor la canción es de una tristeza honda..., la naturaleza del héroe, al menos de los héroes que cargan a cuestas el precio de la modernidad, es la tragedia, deben habitar y engrandecerse por medio de la tragedia, esperamos que lo hagan, esperamos que al hacerlo nos salven de nuestra propia falible naturaleza..., pero este Hero que en voz alta y femenina sólo atina a decir una y otra vez: I'm the hero of the story. Don't need to be saved, me deja profundamente triste, me hace pensar en un héroe que ha sido derrotado, pues si ha de afirmalo quizá sea porque lo duda...


Hero, Regina Spektor.


He never ever saw it coming at all

It's all right

Hey, open wide, here comes original sin

It's all right,

No one's got it all

Power to the people
We don't want it
We want pleasure
And the TVs try to rape us
And I guess that they're succeeding
Now we're going to these meetings
But we're not doing any meeting
And we're trying to be faithful
But we're cheating, cheating, cheating

Hey, open wide, here comes original sin

It's all right,

No one's got it all

Power to the people
We don't want it
We want pleasure
And the TVs try to rape us
And I guess that they're succeeding
And we're going to these meetings
But we're not doing any meeting
And we're trying to be faithful
But we're cheating, cheating, cheating

I'm the hero of the story
Don't need to be saved
I'm the hero of the story
Don't need to be saved
I'm the hero of the story
Don't need to be saved
I'm the hero of the story
Don't need to be saved

It's all right,

No one's got it all

martes, 23 de febrero de 2010

Evo Morales: "el Eje del Mal se extiende"

























"Va a ser conmovedor aquello, un aimara boliviano del Sur de América con otro indígena zapoteca de Norteamérica, ambos presidentes con 184 años de distancia, que enfrentaron hostigamiento de la oligarquía, de la burguesía y del imperialismo.
Evo Morales, febrero de 2010



¡Qué fibras nos toca la presencia y voz de el presidente Evo Morales!, en lo personal el que haya concebido que Benito Juárez como uno de quienes han participado en la lucha libertaria de los pueblos me parece fenomenal. En ese contexto, pensar a Juárez ya no como ese presidente de las reformas, sino sobre todo como indígena, como parte de la lucha social impide que olvidemos que Juárez era indígena (a pesar de que sus rasgos sean diluidos por la negación visual de su origen).

En la red hay varios lugares que recogieron el audio de la conferencia, otros proporcionan imágenes del cálido recibimiento que tuvo por parte de organizaciones y sobre todo del pueblo que lo vitoreó y recibió con múltiples sonrisas (aquí un sitio con una selección de fotos del Jardín Hidalgo en Coyoacán el pasado domingo).

Asunto diferente es escuchar la conferencia de prensa de una hora. Llama la atención el ombliguismo y falta de escucha de algunos de los representantes de los medios, le preguntaron que si López Obrador podría ser el sujeto que cambiara próximamente la situación del país; que qué opinaba de las alianzas de los partidos de izquierda en México con la derecha o el PRI, caray, da risa escuchar a Evo responder una y otra vez: "Eso es asunto de los mexicanos". En Coyoacán, Morales insisitó en que él llegó a la presidencia "escuchando" para aprender y que sigue aprendiendo con este método, escuchar a los pueblos, a los movimientos sociales, de suerte que algunos medios desperdiciaron la oportunidad de escuchar la experiencia de Bolivia en su lucha libertaria. Llama la atención en esta misma conferencia y en su aparición en Coyoacán la narratividad del discurso político de Evo Morales: contó cómo aceptó ser candidato a la presidencia, con risas y modestia; contó a la prensa que se redujo el salario a él y a los alcaldes, que a pesar de los enojos de su hermana se negó a investirla como primera dama, en sus anécdotas está pues su "hacer político". Y por si alguien puede dudar de la valentía y carácter de Morales, en la conferencia ante la pregunta del representante de CNN, el presidente de Bolivia no tuvo empacho en reclamarle ahí a la cadena en la persona del representante, el haberlo difamado cuando figuraba ya como un mandatario de izquierda, puso en evidencia la calidad moral de ese medio: "no me da miedo decir una verdad", sin réplica, el reportero hizo su pregunta. Otro momento interesante es cuando asevera ser comunista, de izquierda y estar contra el imperialismo norteamericano, y señala que EU no tiene altura moral para hablar de derechos humanos ante su política de bloqueo comercial contra Cuba: "propuse que los países latinoamericanos retiráramos nuestros emabajadores de EU", pero nada se hizo. Y así, llena de gestos que son indicios de sentido que no las respuestas provocadoras, irreflexivas o prácticas que los medios esperaban, Evo no tuvo empacho en prolongar aquella frase del Eje del Mal empleada por el presidente estadounidense G. W. Bush e incluirse junto a Cuba y Venezuela, y así darle la vuelta al (verdadero) Mal. Tampoco dejó bien parados a los intelectuales y académicos que vieron desde lejos y con renuencia los movimientos sociales.
¡Ah!, y habría que poner atención a sus decisiones económicas y financieras que iniciaron con una política de austeridad real que al mismo tiempo le permitió combatir la corrupción en ciertos estratos de la burocracia; sus medidas de aumentar el salario mínimo, de dar bonos a las personas de la tercera edad y para la educación y así motivar el consumo interno, sus lecciones económicas (de un indio, como se llama a sí mismo, imitando con sorna el tono despectivo con que a él se refiere la oligarquía y los conservadores en su país).
Esas lecciones van más allá y más atrás, Evo no dejó de narrar porque sólo así podía quizá mostrar que su lucha no viene de ayer, ni de la presidencia, sino de muy atrás, que no comenzó con él, sino que él es un heredero de esos que se involucran en la lucha libertaria de los pueblos, él es parte de algo más grande, de una historia mayor que no se cuenta con una sola voz.
Y cómo escucharlo si en muchos espacios de reflexión se sigue pensando y promoviendo el pensamiento de que un solo hombre, un partido, un... puede y podrá sacar a México de su estanco, de la rapiña. Evo insistió en la unidad, en el reconocimiento de los miembros del pueblo de que son el pueblo, en la organización conjunta: campesinos, sindicatos, lucha electoral, esta travesía difícil, ardua y que exige todo fue referida una y otra vez por Morales.
Y claro esto último hace pensar, a mí me hizo recordar la eficacia retórica de los spots televisivos contra Andrés Manuel durante su candidatura: perderás tu auto, tu casa, tu bienestar material y económico, AMLO peligro para México y encadeno esta idea con la frase del mismo Obrador "primero los pobres", gente que conozco resultó muy afectada por esta frase que se debe leer en el marco de los spots: ¿quiénes son los pobres?, muchos asumieron que ellos no eran los pobres, a pesar de que México ya tenía entonces 50 o más millones de pobres, alguna vez conversando con una amiga llegamos a ese peliagudo asunto de la pobreza, sin empacho le dije que sin seguridad social, sin empleo, con la fragilidad en la que vivimos muchos deberíamos considerarnos pobres, pero mirarse a uno mismo como "empobrecido" es doloroso, a veces imposible. Se cree que la pobreza es sólo la extrema miseria, pero basta una enfermedad que requiera hospitalización, una asalto, un accidente, aclarar un intestado, educar a un hijo, para percatarnos de que nuestra no-pobreza es igual a no-riqueza,que vivimos en el simulacro de la imagen de nosotros mismos que yo llamo "estilo de vida".

Otro asunto que pasó inadvertido, al menos en la conferencia de prensa, fue que Bolivia se llama "Estado multinacional Boliviano", sí, "multinacional", eso sí que debe ser escuchado en un país como el nuestro.

Aquí pueden bajar el audio de conferencia de prensa.

martes, 27 de octubre de 2009

Reencontremos la dimensión utópica. Carta a los amigos

En seguida reproduzco la carta que antes de morir escribiera el historiador Alberto Flores Galindo. ¿Por qué publicar esta carta?, ¿por qué sacarla del archivo digital de Cyberayllu y ponerla en este blog cuando de lo que habla parece ser de otra realidad de hace ya --aparentemente-- mucho tiempo? Quizá lo primero que me viene al pecho es esta oscuridad de nuestro país que se ha hecho aguda desde hace algunos años, y que como garra nos oprime la entraña, la desgarra y nos deja los ojos sin lugar donde posarlos. Las palabras de este insigne pensador a la latinoamericana nos vienen directamente desde la muerte, escribe seguro de que pronto --semanas-- morirá, pero justo entonces a pesar de su pesimismo se ve sobrecogido por el amor, y ese sentimiento parece que lo lleva a escribir estas líneas llenas de fuerza, enardecidad por el tono de arenga intelectual. Y es que en nuestro México de 2009 a menos de tres meses de que inicie el año de los festejos del Bicentenario, algunos sentimos que poco hay que festejar, algunos consideramos que 2009 es un año en el que la inverecundia del estado mexicano (corrupto, depredador de sus representados, injusto, opresor), de los partidos políticos (todos, pero en especial el PRI que ahora se autodenomina "de oposición" --que mayor desvergüenza que ampararse ante ese apelativo-- a pesar de que sus gobernadores son mayoría) y de los empresarios (aquellos cuya voracidad y cinismo no dejan de sorprender) ha demostrado que no lo hemos visto todo..., la carta de Flores Galindo es un texto crítico a más no poder, que nos provoca a alejarnos de la queja inútil y desvergonzada a nosotros, quienes cómplicemente, asumimos en las relaciones establecidas por el poder la de merolicos o quejumbrosos profesionales, nuestro conformismo complaciente no con el poder, sino con nosotros mismos... He aquí el texto como aparece en la red:


El historiador Alberto Flores Galindo nació en el Callao el 28 de mayo de 1949. Desde muy joven, se estableció como un analista agudo y enormemente respetado de la realidad peruana, estableciéndose como uno de los intelectuales más destacados del pensamiento socialista peruano en las décadas de 1970 y 1980. Su abundante obra incluye los libros Los mineros de la Cerro de Pasco (1974), Arequipa y el sur andino (1977), Apogeo y crisis de la República Aristocrática (1978, con Manuel Burga), La agonía de Mariátegui (1980), Aristocracia y plebe (1984), y el recientemente reeditado Buscando un Inca. Identidad y utopía en los Andes con el cual ganó el Premio Casa de las Américas (ensayo) en 1986, y cuya importancia sigue aumentando. Fue el fundador y motor principal de SUR, Casa de estudios para el socialismo, desde donde promovió un intercambio intelectual cuyo registro se encuentra principalmente en la revista Márgenes. En pleno auge de su actividad intelectual, una enfermedad acabó con su vida en poco más de un año. De apenas 41 años, Tito Flores Galindo murió el 26 de marzo de 1990. Lo que sigue es la carta final que escribió a sus amigos: como gran parte de su trabajo y de sus ideas, tiene mucha relevancia actual. (DM)


Lima, 14 diciembre, 1989.

Queridos amigos:

El 3 de febrero pasado fui asaltado sorpresivamente por una dolencia: un glioblastoma multiforme en el lado izquierdo del cerebro. En otras palabras, un tipo poco frecuente de cáncer que por su difícil diagnóstico y ubicación requería un tratamiento fuera del país. Gracias a los amigos pude viajar para tratarme durante dos meses en New York (Presbyterian Hospital). Tiempo después tuve que regresar una semana más a ese mismo hospital.

Imaginarán lo costoso que fue todo esto. A pesar de la buena voluntad de algunos funcionarios públicos, del Seguro Social Peruano sólo recibimos promesas, que condujeron a dilatadas reuniones, trámites y pérdida de tiempo. El Seguro Social, además, apenas reembolsaría parte de los gastos. Durante varios meses, casi todos los días, debimos ir a una y otra dependencia, buscar los papeles. Parte de nuestra documentación se perdió, el resto daba vueltas por las oficinas y tontamente nosotros también. Este engaño lleva ya diez meses. Estuvieron a pesar de todo, amigos y, excepcionalmente, algunos dirigentes nacionales que efectivamente quisieron ayudar, pero después de casi un año no pudieron pasar de la intención. Esto, sin embargo, es lo que más vale. El mío no es un caso excepcional. Al Seguro Social no le interesa ayudar a nadie, dificulta intencionalmente los trámites y la atención. El Estado y su burocracia no sirvieron, hasta ahora.

En cambio los amigos sí. Por ellos pude viajar, hacer que me atendieran y enfrentar los males. La amistad aquí no es sólo una Fotografía de Flores Galindoabstracción. Es un sentimiento cotidiano y efectivo. Sin la intervención espontánea de mis amigos no podría estar refiriendo esta historia, que me mostró la riqueza de la amistad. Experimentar eso se llama ser solidarios. Muchos intervinieron e inmediatamente armaron un gran movimiento de solidaridad. Hubo desde quienes aportaron muy elevadas cantidades, hasta quienes las monedas que tenían en el bolsillo. Otros, sus visitas. Algunos sus palabras. Estuvieron también esos niños a quienes se les ocurrió llegar con sus propinas. Más importante fue verles y compartir su afecto. Lo más movilizador fue la amistad. Conocidos y desconocidos de fuera y dentro del país han intervenido. De España, Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos llegaron colaboraciones. Con ellos me he sentido no sólo peruano, sino parte de todos los sitios. En estos momentos en el Perú, cuando todo parece derrumbarse, cariño y solidaridad me mostraron otros rostros del país. Hubiera querido agradecer personalmente a, cada uno.

No importa que no se haya podido derrotar al cáncer. Perdí. Perdimos. El final es ineludible. Me aguarda tarde o temprano, en semanas más o menos la muerte. Pero lo trascendente es el despliegue de apoyo que aún sostiene mi tratamiento y mi familia, que acompaña a Cecilia, Carlos y Miguel, en los momentos más difíciles. La solidaridad fue moral y económica. Los amigos llegaron incluso a vigilar mi recuperación en el hospital, apoyaron a mi esposa, atendieron y cuidaron a mis hijos. He debido rectificarme, dejar a un lado mi habitual pesimismo. Descubrir la fuerza de la solidaridad.

Aunque muchos de mis amigos ya no piensen como antes, yo por el contrario, pienso que todavía siguen vigentes los ideales que originaron al socialismo: la justicia, la libertad, los hombres. Sigue vigente la degradación y destrucción a que nos condena el capitalismo, pero también el rechazo a convertirnos en la réplica de un suburbio norteamericano. En otros países el socialismo ha sido debilitado; aquí, como proyecto y realización, podría seguir teniendo futuro, si somos capaces de volverlo a pensar, de imaginar otros contenidos. Esto no es la moda. Es ir contra la corriente. También debemos enfrentarnos a los cultores de la muerte o de aquellos que sólo piensan en repetir las recetas de otros países. El desafío creativo es enorme. (¿Podremos?).

Es un desafío, además, donde están en juego nuestras vidas y la edificación del país. (¿Una sucursal norteamericana?) (¿Un país andino?) (¿Qué hacer con el Perú?) (¿Será posible el socialismo?).

Hasta ahora, entre 1980 y agosto de 1989, se han producido 17,000 muertes. Asesinato de propietarios, obreros, desempleados, campesinos. Todos tienen rostros y nombres aunque los ignoremos. Esto ha ocurrido en un país "democrático", con el silencio de la derecha pero también de la inacción de la izquierda. Muchos convertidos en espectadores. No sólo estamos frente a desafíos económicos, sino también frente a requerimientos éticos.

Ahora, muchos han separado política de ética. La eficacia ha pasado al centro. La necesidad de críticas al socialismo ha postergado el combate a la clase dominante. No sólo estamos ante un problema ideológico. Está de por medio también la incorporación de todos nosotros al orden establecido. Mientras el país se empobrecía de manera dramática, en la izquierda mejorábamos nuestras condiciones de vida. Durante los años de crisis, debo admitirlo, gracias a los centros y las fundaciones, nos fue muy bien y terminamos absorbidos por el más vulgar determinismo económico. Pero en el otro extremo quedaron los intelectuales empobrecidos, muchos de ellos provincianos, a veces cargados de resentimientos y odios.

En definitiva, lo que nos resultará más costoso es haber separado moral de cultura. Socialismo es crear otra moral. Otros valores.

A pesar de algunos intentos y ciertos personajes minoritarios, hemos vivido con el despliegue del autoritarismo y la muerte. La mayoría de los intelectuales y demasiados dirigentes políticos de izquierda, hemos perdido la capacidad de vivir y sentir la indignación. Supimos de tantos enfrentamientos como el de Molinos, en el que entre los subversivos no hubo presos, ni heridos, sólo 62 muertos de los que el MRTA sólo reconoce 42. Estas son ejecuciones. Nadie protestó, reclamó, denunció, se indignó. Esta es una pérdida de moral en la izquierda. Como este hay muchos otros casos. Nos hemos acostumbrado a vivir así. Nadie se atreve a decir que hay gran cantidad de muertos, ejecutados inocentes por las fuerzas represivas. No se puede decir en público, sin romper y colocarse fuera del "orden democrático". Pero si no lo dicen todo empeora. Puedo decir todo esto con tranquilidad y sin miedo. No temo lo que me puedan hacer. No deberíamos aceptar el armamentismo que nos quieren imponer. También nos hemos acostumbrado a los crímenes del otro lado. En este clima no nos asombra que se quiera hacer proyectos de paz y desarrollo imponiendo el orden cíe las fuerzas armadas. Imposición de los dominadores.

No creo que haya que entusiasmar a los jóvenes con lo que ha sido nuestra generación. Todo lo contrario. Tal vez exagero. Pero el pensamiento crítico debe ejercerse sobre nosotros. Creo que algunos jóvenes, de cierta clase media, tienen un excesivo respeto por nosotros. No me excluyo de estas críticas, todo lo contrario. Ha ocurrido sin discutirse, pensarse y menos interrogarse. Espero que los jóvenes recuperen la capacidad de indignación.

Estos problemas ya han sido planteados, aunque sin éxito, en otros sitios y tiempos. Fue el caso de los populistas. Nombre para diversas corrientes que aparecieron en Rusia y otros países de Europa Oriental desde mediados del siglo pasado. Al principio enfrentados con Marx, quien luego admitió la posibilidad de otra vía al socialismo que no implicara la destrucción del mundo campesino. Hasta allí llegó. Los populistas, a su vez, se diversificaron y enfrentaron entre sí. Desde los legalistas hasta los que perfeccionaron la práctica del terror. No tuvieron una sola línea y son vigentes por los problemas que percibieron y las respuestas y polémicas que desarrollaron. Planteados los problemas siguieron presentes hasta cuando, tiempo después, se eliminaron todas estas discusiones con los muchos desaparecidos o muertos por el estalinismo.

En el Perú sólo hemos pensado en una tradición comunista, olvidando a quienes fueron derrotados pero que quizá planteaban caminos que pueden ser útiles para discutir. No buscar otra receta, hacernos una. En todos los campos. Insistir con toda nuestra imaginación. Hay que volver a lo esencial del pensamiento crítico, lo que no siempre coincide con mostrarse digerible o hacer proyectos rentables. Es diferente pensar para las instituciones o para los sujetos.

El socialismo no debería ser confundido con una sola vía. Tampoco es un camino trazado. Después de los fracasos del estalinismo es un desafío para la creatividad. Estábamos demasiados acostumbrados a leer y repetir. Saber citar. Pero si se quiere tener futuro, ahora más que antes, es necesario desprenderse del temor a la creatividad. Reencontremos la dimensión utópica.

El socialismo en el Perú es un difícil encuentro entre el pasado y el futuro. Este es un país antiguo. Redescubrir las tradiciones más lejanas, pero para encontrarlas hay que pensar desde el futuro. No repetirlas. Al contrario. Encontrar nuevos caminos. Perder el temor al futuro. Renovar el estilo de pensar y actuar. Lo que resulta quizá imposible sin una ruptura con esos izquierdistas excesivamente ansiosos de poder, apenas interesados en lo que realmente sucede.

Sospecho que no hay tiempo indefinido. Desde el siglo XVI, las culturas andinas excluidas y combatidas, han podido resistir, cambiar y continuar. Fueron derrotadas al terminar el siglo XVIII. Desaparece entonces la aristocracia andina, se combate a la sociedad rural, se deporta y extermina a sus miembros. Sin embargo, subsistirá el mundo campesino. En el siglo XX nuevos enfrentamientos. Primero a principios de la década del 1920, después alrededor de 1960 y ahora. El capitalismo no necesita de ese mundo andino, lo ignora. Se propone desaparecerlo. Sobre todo ahora que tenemos nuevamente un discurso liberal, repetitivo y dirigido contra las formas de organización tradicionales. Dispone de instrumentos y posibilidades que antes no tenía.

Esto ha sucedido en otros lugares, pero aquí no es inevitable destruirlo.

Hay que proponer otro camino. Fue advertido por José María Arguedas, pero desde su muerte han transcurrido veinte años y nuestro desafío es cómo y de qué manera evitarlo. La respuesta no sólo está en un escritorio. Exigirá un cambio de vida. Lo que se proponía Arguedas en El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo no era el regreso al pasado sino la construcción de una nueva sociedad, donde:

Todo eso es para ganar plata. ¿Y cuando ya no haya la imprescindible urgencia de ganar plata? Se desmariconizará lo mariconizado por el comercio, también en la literatura, en la medicina, en la música, hasta en el modo en que la mujer se acerca al macho. Pruebas de eso, de lo renovado, de lo desvilecido encontré en Cuba. Pero lo intocado por la vanidad y el lucro está, como el sol, en algunas fiestas de los pueblos andinos del Perú. (José María Arguedas, El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo, p. 22, Lima, Editorial Horizonte, 1983).

Este fue un proyecto formulado hace veinte años y que ahora requiere que quienes se dedican al marxismo y las ciencias sociales continúen ese proyecto pensando en el futuro. Los científicos sociales no lo piensan hasta ahora suficientemente. No hay que limitar el horizonte del pensamiento a cosas locales. Ese libro de El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo, en contra de lo que podía suponerse, no se refiere a problemas locales, sino que aborda el conjunto de la sociedad para incluir propuestas alternativas.

Fue hecho hace veinte años, repito. Sin embargo la izquierda no ha podido todavía responder a ese desafío. Tiene miedo ahora de enfrentar el futuro. En un país como este, la revolución no sólo reclama reformas sino la formación de un nuevo tipo de sociedad. En el país se ha comenzado a discutir el lugar de los campesinos, colocándolos no sólo como anécdotas, sino pensados como protagonistas. Hay que discutir el poder, entonces no hay que discutir la producción y los mercados, sino también dónde está el poder, quiénes lo tienen y como llegar a él. Cuestionar el discurso liberal. Los jóvenes lo pueden hacer. Muchos somos viejos prematuros.

La derecha avanza en todos los terrenos. Quisieran estar listos militarmente. También dan la ilusión de un nuevo discurso. Un discurso en realidad cínico, que tiene tras suyo muchos muertos. Pero esa derecha sigue siendo una suma heterogénea de individuos con intereses particulares, muchas veces demasiado vinculados al exterior. Tampoco tienen sólo un proyecto. Por el contrario. Aparte de las discrepancias hasta ahora no asumen la construcción de una sola alternativa. Pero para ser admitidos esos izquierdistas, que frecuentan más las recepciones que las polémicas y cultivan los buenos modales, se visten a la medida. En otro lado de la ciudad, las marchas, los enfrentamientos callejeros, largos, agresivos se han vuelto frecuentes. Reclaman respuestas urgentes. ¿Las buscamos?

La cuestión se plantea sólo como el dilema entre quienes admiten la violencia y quienes optan por la vía legal. Así como hace falta una nueva alternativa, es necesario pensar el camino. Algunos creen que hay recetas ya establecidas y que apenas tienen que aplicarlas. Cuando las revoluciones han tenido éxito no ha sido así. Todo lo contrario, siempre han sido y serán excepcionales.

El socialismo en el poder comenzó sorpresivamente en 1917, hace sólo 70 años. Apareció apenas terminada la primera guerra mundial en un país y en un lugar que se suponía uno de los espacios más atrasados, donde no se produciría uno de esos cambios sustanciales. Sin embargo, allí surgió el socialismo que, años más tarde, después de la segunda guerra mundial, se expandiría a otros territorios, al Asia, al África. La empresa capitalista, en cambio, lleva ya algunos siglos de expansión. Las puertas al socialismo no están cerradas, pero se requiere pensar en otras vías. Una tercera, cuarta, quinta forma. Un socialismo construido sobre otras bases, que recoja también los sueños, las esperanzas, los deseos cíe la gente. Uno en que se dé cabida también a estas necesidades.

Se requiere de los intelectuales. Pero, insisto, lo lamentable es el desencuentro entre ellos y la militancia política. Aquí también hay una responsabilidad de quienes han estado demasiado preocupados por la lucha inmediata, la imposición de una secta, la disputa del poder minúsculo. Así se envejece. Será muy difícil que estemos a la altura de las circunstancias. pero no todo está perdido. Pueden aparecer otros personajes. Además, ya tenemos hijos. Ojalá pierdan admiración y respeto esos jóvenes, y asuman lo que no ha podido ser hecho. Pasar cuarenta años en este país es haber hecho demasiadas transacciones, consentimientos, silencios, retrocesos. Domesticados.

Algunos imaginaron que los votos de izquierda les pertenecían. Pero las clases populares piensan, aunque no lo crean ellos. No dan cheques en blanco. Recordemos cómo fluctúan las votaciones. Los pobres no les pertenecen.

Pero el socialismo —insisto— exigirá para el futuro un cambio radical en el discurso. Revolución no es sinónimo sólo de violencia. Hace falta proponer una nueva sociedad alternativa. Ahora es un poco tarde. En toda revolución siempre hay un sector demasiado radical que aparece al final. Aquí el desarrollo de los acontecimientos ha sido diferente. Ha surgido primero y, no obstante empezar desde un sector reducido, ha conseguido seguir existiendo y hasta incrementar sus seguidores. Ha aparecido un sector demasiado radical, que ha derivado en el fanatismo, el sectarismo y el crimen. Ha conseguido funcionar y por lo menos tener un relativo éxito en ciertas regiones. Con el tiempo se ha ido tornando más sectario y su acción política ha derivado en una práctica contaminada con lo criminal. Son capaces de eliminar a dirigentes populares, como hace la derecha. ¡Qué horrible! ¡Esta gente que era de izquierda! Y los demás no se lo recriminan. Guardan silencio.

Aquí —como más o menos en otros espacios— no se puede predecir y anunciar el futuro. El futuro no está cerrado. Si doy esa impresión, me corrijo. No hay una receta. Tampoco un camino trazado, ni una alternativa definida. Hay que construirlo, resultado de los múltiples factores: la experiencia de la izquierda, los discursos del pasado, los nuevos problemas. Ahora, en el Perú, hay demasiadas posibilidades contrapuestas. Los enfrentamientos son más duros, con enormes costos de vidas, pero los caminos siguen apareciendo. No es frecuente, pero queda también la posibilidad de un socialismo masivo, revolucionario, pero sin asesinatos.

En estos momentos podemos dividir el espectro político del país básicamente en tres. Tenemos de un lado a la derecha, aglutinada y representada por el Fredemo, aparentemente homogéneo, en realidad con diversos intereses que pugnan en su interior. Tenemos también a Sendero Luminoso y al MRTA, uno transitan—do a la acción criminal y otro insuficientemente creativo y sin propuesta social. Está también la Izquierda Unida en el centro, entre uno y otro. Esta izquierda oficial, empeñada en participar en las elecciones y en los mecanismos tradicionales de poder, se aleja del movimiento popular, es étnica y culturalmente distante de las mayorías populares. No puede sentir como ellos y no los incorpora en los cargos dirigenciales. Pero no es tampoco homogénea. De una izquierda que hace unos años se pensaba todavía revolucionaria, se han ido desgajando y delimitando algunos sectores. Uno transita hacia la derecha o el Apra. Aparentemente la mayoría quiere persistir tercamente en el centro. Se empeña en las reformas. Muy pegados a ellos hay también un sector, más pequeño, que quiere ser revolucionario, no criminal, que quiere remover las estructuras, no reformarlas, que empieza a plantearse el problema de la construcción de un socialismo original. Todavía no existe una alternativa revolucionaria diferente, cuajada. Requiere de esfuerzo, de creación, están allí sus elementos pero no puede crecer liderada por profesionales de clase media.

No repetir, crear otro tipo de dirigente. Dar cabida a otros sectores sociales y a los jóvenes. Ellos no deben seguir haciendo lo mismo, no pueden seguir pensando como hace veinte años. Las cosas han cambiado.

Hay quienes sienten su urgencia y quienes piensan que tienen tiempo. Es más, no es sólo un problema de tiempo. Hay también uno geográfico. Las posibilidades de acción política son diferentes según las regiones del país. Los problemas no se pueden pensar igual desde Lima, desde Ayacucho o la región central.

No se tome todo esto como una crítica por alguien —insisto—que se imagina por encima. Es en parte una autobiografía. Termino evitando ponerme como ejemplo de cualquier cosa. Lo cierto es que, como en otros sitios, hemos sido una intelectualidad muy numerosa, pero a la vez poco creativa. Incapaces de dar a nuestro propio país la posibilidad de un marxismo nuevo. Intelectuales y políticos ignoran el pasado, la historia, lo que han sido. Demasiado modernos. Incapaces de elaborar un proyecto. Insisto que mientras en muchos otros países latinoamericanos el socialismo ha sido destruido, aquí sigue vigente. Todavía. A pesar de estar arrinconado. La izquierda se divide. La mayoría, en estos momentos, parece derechizarse. Pero también está esa minoría que se radicaliza. Hay una posibilidad de izquierda en todo esto, pero debe tomar forma.

Muchas gracias a todos los amigos y desde luego, sobre todo, a quienes discrepan conmigo. Siempre mi estilo agresivo pero que no anula el cariño y el agradecimiento con todos ustedes, más aún con quienes más he discutido. Discrepar es otra manera de aproximarnos: Y, desde luego, cuando acudieron a ayudarme no les interesó saber qué posición tenía en la cultura o en la política.

Un abrazo. ¡Qué buenos amigos!

Alberto Flores Galindo.

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© 2005
Para citar este documento:

Flores Galindo, Alberto: «Reencontremos la dimensión utópica. Carta a los amigos», en Ciberayllu [en línea] , 27 de octubre del 2009.
(Consulta: 27 de octubre del 2009).


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